LA LIBERTAD AVANZA MONTA SU PROPIA “BA147” PORTEÑA Y GANA TERRENO DENTRO DE UNA COMUNA RADICAL

El armado libertario despliega estructura digital propia en territorio que no gobierna, a un año y medio de las elecciones.

Un vecino libertario histórico de la Comuna 7 y lector de La Rosca Digital nos acercó la información: Libertad Avanza puso en marcha una aplicación propia para gestionar reclamos vecinales en la Comuna 7 —Flores y Parque Chacabuco—, uno de los pocos distritos porteños donde el radicalismo todavía conserva la presidencia de la Junta Comunal. El dato ordena la lectura: no es un municipio del conurbano ni un distrito bonaerense en disputa abierta, sino un pedazo de la Ciudad donde el armado libertario elige instalar infraestructura propia, en un territorio que hoy administra un espacio rival, ajeno a su armado.

La herramienta funciona con lógica de agencia de gobierno: alta con cuenta de Google, formulario con nombre, apellido, DNI, teléfono, fecha de nacimiento y género, sistema de reclamos con foto y georreferenciación, número de caso, seguimiento de estado. Es, en los hechos, una versión libertaria de los canales de gestión que la Ciudad ya ofrece a través de BA147 y la app BA Obras, montada con recursos propios y sin depender de ninguna partida oficial.

Lo más interesante no es sólo la herramienta en sí, sino cómo llegaron a ella: coinciden los análisis en que el armado libertario supo capitalizar su empuje generacional y su afinidad natural con la tecnología para resolver rápido y puertas adentro lo que a otros espacios les exige tercerizar o esperar presupuesto. Y también la escala del despliegue. La Comuna 7 no es un caso aislado: en Avellaneda el bloque libertario abrió una línea de reclamos vecinales, en Bragado montaron una plataforma con mapa interactivo, en Olavarría los referentes se comprometieron a llevarle los planteos vecinales al intendente. Es un mismo manual replicado con variaciones locales, y ahí está el dato que la política debería mirar con atención: LLA logró sistematizar, con costo casi nulo, algo que a los partidos tradicionales les toma estructura, presupuesto y años de comité —un canal propio de contacto directo y medible con el vecino.

Para el radicalismo y el resto de la coalición que gobierna la Ciudad, la lectura es doble. Puertas adentro, confirma que LLA ya no se conforma con pelear bancas en la Legislatura: quiere pisar el terreno comunal, el más barrial y el más difícil de nacionalizar, con una herramienta que compite de igual a igual con los propios canales del Gobierno porteño en eficacia percibida. Puertas afuera, la escena de un espacio armando su propia estructura de atención vecinal dentro de un distrito que administra el radicalismo, sin ningún vínculo de coalición con LLA, anticipa cómo se va a jugar la interna territorial de cara a 2027, con LLA corriendo desde el llano con una velocidad de despliegue que el resto de los espacios porteños todavía no iguala.

Con objetividad: una app no resuelve un bache ni reemplaza una gestión comunal, y su eficacia real se mide en si el vecino obtiene respuesta, no en la interfaz. Pero como pieza de organización territorial, funciona y es elogiable en su lógica: es barata, replicable comuna por comuna, y le da a un espacio en construcción algo que normalmente sólo tienen los partidos con estructura histórica —un registro propio, ordenado y actualizable de con quién habló, qué le prometió y a quién volver a golpearle la puerta antes de la próxima elección.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio