FIN, PERO SIN FECHA
Adorni entra a abril cercado por preguntas, expedientes y una duda que ya dejó de ser marginal: cuánto tiempo más puede sostenerse.
Adorni entra a abril cercado por preguntas, expedientes y una duda que ya dejó de ser marginal: cuánto tiempo más puede sostenerse.
Parrilli negó una fórmula, pero ayudó a instalar una idea: si Cristina no puede jugar, el peronismo ya empezó a probar quién le abre la puerta.
Ferraro activó algo más que una denuncia contra Adorni: puso en juego quién se queda con la voz opositora con volumen, timing y ambición de poder.
¿Por qué el peronismo insiste en quemar su última carta en un tablero que aún no domina?
¿Proyecto de país o proyecto de biografía?
Una parodia fina sobre poder, épica social y la obsesión argentina por entrar en la historia.
El DNI no define el voto, pero el control del territorio sí. Santilli mueve fichas desde el RENAPER y acelera su armado bonaerense rumbo a 2027.
Una limpieza sin épica ni discursos, donde el poder corta por lo sano: menos herencias incómodas, menos ruido interno y una sola moneda en circulación —orden, control y resultados.
No hubo acto, ni palco, ni liturgia. Hubo señales. Y en política, las señales también gobiernan.
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
En Jesús María, donde el folklore no se improvisa y el aplauso se gana, ocurrió una escena inesperada: Javier Milei se subió al escenario con El Chaqueño Palavecino y cantó Amor Salvaje. Sin atril. Sin discurso. Con micrófono y sonrisa. La política, por un rato, miró desde abajo.
El gobernador bonaerense acelera movimientos, ordena tropa y sube el volumen político. No es solo gestión: es instalación, disputa interna y construcción de centralidad frente a Milei.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Si querés saber quién entra, quién sale y quién cobra, mirá el Boletín Oficial: ahí se confirma la política real.
Se rompe la postal y se libera el jugador: Macri pierde capital emocional, pero gana foco para volver a la cancha.