El Boletín Oficial porteño lo blanqueó el 2 de septiembre: licencia sin goce de haberes, desde el 1°, “convocado a ocupar un cargo dentro del Poder Ejecutivo Nacional”. Sin nombre de la función, sin ministerio, nada. La típica letra chica que deja a cada uno imaginar lo que quiera hasta que aparezca la designación en el BORA. Queda Pena Blanco de interina, y Portela con la banca guardada en un cajón por si vuelve.
Lo que no es letra chica es de dónde viene Portela: fue el secretario privado de Santilli, laburó con él en Ambiente y Espacio Público, subió en la Juventud PRO porteña. Si el que lo llama a Nación es Diego, no hace falta mucha imaginación para saber para qué lo quiere cerca justo ahora, con Santilli reacomodando fichas de cara a 2027.
Y ahí aparece el rumor lindo: Portela tiene familia y historia política en San Andrés de Giles, el pueblo lo conoce, y el intendente de ahí es peronista/massista, osea terreno en disputa. Un pibe con apellido puesto en el distrito, curtido en gestión porteña y con padrino en Nación es justo el combo que en el PRO arman cuando quieren meter un candidato con manija afuera y despacho adentro.
Ojo, esto es rosca pura todavía. No hay comunicado, no dijo nada él, no hay nada en el BORA que diga en qué área va a estar. Lo único confirmado es que se subió al tren de Nación. El resto — Giles, la candidatura, todo — es la lectura que circula puertas adentro, y como toda lectura, puede ser verdad o puede ser el operador de turno soñando en voz alta. Cuando salga la resolución nacional con el cargo, ahí vamos a saber si esto tiene patas o era solo bocina.