
Las aperturas de sesiones de Soledad MartĂnez, RamĂłn LanĂșs y Federico AchĂĄval dejaron algo mĂĄs que balances de gestiĂłn. Funcionaron como una vidriera de la nueva camada de intendentes del conurbano norte que empieza a proyectarse hacia la provincia.
En Vicente LĂłpez, MartĂnez reforzĂł el libreto del PRO: seguridad, orden urbano y eficiencia municipal. Sin mencionarlo demasiado, el discurso dialoga con el clima polĂtico que empuja Javier Milei: menos burocracia, gestiĂłn local fuerte y una crĂtica implĂcita a la provincia.
En San Isidro, LanĂșs transitĂł una lĂnea similar. Seguridad, patrullaje municipal y modernizaciĂłn de servicios como ejes. El tono fue mĂĄs disruptivo y polĂtico que de gestiĂłn, buscando instalar identidad propia en el corredor norte y consolidarse dentro del nuevo mapa opositor.
En Pilar, AchĂĄval jugĂł el contrapunto. ReivindicĂł el Estado municipal como herramienta de inclusiĂłn, con salud pĂșblica, universidad y desarrollo social como banderas. AllĂ el alineamiento fue mĂĄs explĂcito con el modelo que encarna Axel Kicillof, presentando al municipio como contenciĂłn frente al ajuste nacional.
La postal que queda es clara: en el norte del conurbano empieza a emerger una generaciĂłn de intendentes que no solo administran distritos, sino que empiezan a construir volumen polĂtico para disputar la provincia en los prĂłximos años.
Tres discursos, tres modelos y un mismo horizonte: la carrera por la gobernaciĂłn bonaerense