Axel cruza la General Paz

Kicillof se mete en CABA para plantar bandera, ordenar tropa y entrar en una interna que nadie termina de conducir

Kicillof se mete en CABA para plantar bandera, ordenar tropa y entrar en una interna que nadie termina de conducir

Axel Kicillof decidiĂł que la Ciudad ya no puede ser apenas un territorio ajeno para mirar de reojo. En los prĂłximos dĂ­as, el gobernador busca mostrar en CABA el capĂ­tulo local de su espacio, Movimiento Derecho al Futuro, y sumarle ademĂĄs una actividad ligada a la defensa de la universidad pĂșblica. No es un gesto aislado ni una visita protocolar: es una señal polĂ­tica. Axel empieza a caminar un distrito donde el peronismo tiene nombres, volumen mediĂĄtico y rosca, pero hace años que no logra ordenar del todo su conducciĂłn.

Lo interesante no es solo el acto, sino lo que el acto significa. Kicillof ya no quiere quedar encerrado en el papel de gobernador bonaerense. Quiere construir algo mås grande. Y para eso necesita hacer pie también en la Capital, aunque sea un terreno incómodo, hostil y lleno de egos sueltos. CABA no define por sí sola una elección nacional, pero sí fabrica agenda, micrófono, clima político y centralidad. En ese ecosistema, el axelismo quiere dejar de ser visita y empezar a ser presencia.

AhĂ­ estĂĄ la rosca de fondo. Dato: Axel amplĂ­a su armado. Lectura: no quiere regalarle la Ciudad al kirchnerismo tradicional, a los peronistas de aparato ni a los que viven mĂĄs del panel que del territorio. Meter un pie en CABA es discutir poder interno, pero tambiĂ©n empezar a escribir 2027 con mapa mĂĄs grande. Porque en polĂ­tica nadie desembarca en un lugar difĂ­cil solo por cariño institucional: se desembarca para que te empiecen a contar.

Cierre: primero se cruza la General Paz; despuĂ©s se ve quiĂ©n te abre la puerta y quiĂ©n te deja esperando en recepciĂłn.

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