LACUNZA EN CARRERA: SEÑALES DE QUE EL PRO YA VENÍA PREPARANDO SU PROPIO CANDIDATO

Macri lo respalda, la politica debate si es candidatura real o ficha para negociar la Ciudad.

Hace casi un mes que Hernán Lacunza sostiene, entrevista tras entrevista, la misma hoja de ruta: quiere ser el candidato presidencial del PRO en 2027. El exministro de Hacienda de Mauricio Macri ya arma equipo de asesores, planea recorrer el interior del país y repite en cada entrevista los mismos tres pilares de su programa: no gastar más de lo que ingresa el Estado, no financiar el gasto público con emisión, e integrarse al mundo.

Lo que cambia la lectura del episodio es que el terreno para esta candidatura se venía preparando desde antes. En mayo, el PRO ya había marcado distancia de La Libertad Avanza mediante un comunicado oficial, y el propio Jorge Macri —jefe de Gobierno porteño y primo del expresidente— había anticipado en ese momento que el partido presentaría candidato presidencial propio en 2027, con una interna vía PASO para definir el nombre. Lacunza no inventó la idea de una oferta PRO independiente: la puso en carne y hueso meses después.

El armado detrás del anuncio

Según reconstruyó Infobae, el movimiento de agosto no salió de la nada. Macri viene impulsando desde hace meses la posibilidad de sostener una alternativa presidencial propia del PRO, conversada con dirigentes como Fernando De Andreis, María Eugenia Vidal, Humberto Schiavoni y Gabriela Michetti. Perfil sumó un dato de color: en una reunión privada, hace poco más de dos meses, el expresidente le habría dado a Lacunza el visto bueno para salir a instalarse públicamente, mientras Macri decide qué hace con su propio futuro electoral.

El propio Lacunza confirmó a LA NACION que habló con Macri y que el expresidente lo alentó a dar el paso, aunque aclaró que la decisión de fondo —si el PRO va solo o negocia con LLA— todavía no está saldada puertas adentro del partido.

La lectura libertaria: presión para negociar la Ciudad

Desde el oficialismo nacional, la interpretación es distinta. Fuentes libertarias consultadas por Infobae describen la candidatura como una forma de Macri de condicionar cualquier acuerdo con LLA, con la vista puesta en la disputa por la Ciudad de Buenos Aires. En paralelo, Patricia Bullrich dejó trascender que está dispuesta a competir por la Jefatura de Gobierno porteña, lo que tensiona los planes de reelección de Jorge Macri, quien confirmó en mayo su intención de ir por un segundo mandato y llegó a deslizar que su rival podría terminar siendo el propio jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, bajo la lista violeta de LLA.

En Casa Rosada minimizan el peso electoral de Lacunza por su bajo nivel de conocimiento público, pero no descartan el daño colateral: reconocen que cualquier punto que sume en una encuesta se lo resta al oficialismo, porque compite por el mismo electorado.

Una interna del PRO que no logra cerrarse

El anuncio de Lacunza profundizó una división que el PRO viene arrastrando desde hace meses entre quienes quieren un candidato propio para sostener identidad partidaria y quienes prefieren consolidar un acuerdo electoral con LLA. Desde este segundo sector cuestionan a Lacunza por la falta de estructura territorial y de peso propio dentro del partido.

El propio economista rechaza la fusión automática con LLA: le planteó a sus interlocutores que si es candidato es porque el PRO tiene una oferta propia, no una extensión del Gobierno. A la vez, no descarta acuerdos provinciales puntuales en distritos como la Provincia o la Ciudad, dejando una puerta abierta que contradice en parte el discurso de independencia total.

El diagnóstico económico que viene instalando

Más allá del armado político, Lacunza sostiene un diagnóstico económico con matices respecto del rumbo oficial. Contrasta el motor agroexportador y energético —que genera unos 250.000 empleos directos— con un motor apagado de industria y mercado interno, que emplea a 8 millones de personas en sectores como Rosario, Córdoba o Tucumán. Sobre las reformas pendientes, sostuvo que ya no hay margen para ajustar más y que los cambios que faltan no pueden hacerse de manera abrupta.

Lo que hay que mirar de acá en adelante

Lacunza sostiene el operativo clamor con hechos concretos —equipo, giras, entrevistas semanales— que exceden un simple globo de ensayo, y el propio PRO viene marcando desde mayo su intención de tener candidato propio. Pero la incógnita central sigue sin despejarse: qué hace Macri con su propio futuro electoral, y cómo termina resolviéndose la pelea paralela por la Ciudad entre Jorge Macri, Bullrich y un eventual candidato de LLA. Mientras esas piezas no se acomoden, la candidatura de Lacunza puede leerse tanto como el germen de una construcción presidencial real, como una ficha que se retira de la mesa apenas se cierre la negociación por Buenos Aires.

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