Karina ya ordena el 2027
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
Sin anuncios formales ni fotos épicas, Karina Milei empezó a mover las fichas del futuro. Tres nombres, tres territorios y una señal clara hacia adentro y hacia afuera de La Libertad Avanza.
Después de dos años de ajuste silencioso, el Estado empezó a aflojar la billetera. Paritarias que empardan la inflación, bonos en mano y municipios que entendieron una regla básica de la política real: sin plata en el bolsillo, no hay gestión ni votos.
Sin bendiciones anticipadas ni delfines designados, el gobernador deja correr a los suyos. El MDF activa una competencia controlada: territorio, gestión y paciencia. En la Provincia, el sillón no se hereda: se camina.
Optimismo oficial, reuniones clave y una señal política que va más allá del AMBA.
No es amor ni esperanza: es miedo al pasado. Una encuesta nacional revela que el principal sostén político de Javier Milei no es la mejora inmediata del bolsillo, sino el espanto a volver a lo anterior. El ajuste duele, pero el recuerdo asusta más.
Dijo que se iba al sector privado, lo contó y lo publicó. Dos meses después, Yamil Santoro volvió al ámbito público con título importado y emojis de futuro: CEO del Parque de la Innovación. En la política porteña no se vuelve: se rebrandiza.
La apuesta de Horacio Rodríguez Larreta para 2027 no pasa por seducir mayorías ni por ganar la primera vuelta. Pasa por algo más simple y más crudo: entrar al balotaje. En esa lógica, hay un nombre que se vuelve central y decisivo: Juan Manuel Olmos.
Una nueva encuesta nacional muestra a La Libertad Avanza al frente, pero sin mayoría consolidada. El peronismo resiste y el 13% de indecisos emerge como el verdadero árbitro del 2027.
A 43 años de su muerte, el expresidente sigue siendo una vara incómoda para la política argentina: gobernó sin ruido, sin privilegios y sin traicionar la dignidad del cargo.
En Jesús María, donde el folklore no se improvisa y el aplauso se gana, ocurrió una escena inesperada: Javier Milei se subió al escenario con El Chaqueño Palavecino y cantó Amor Salvaje. Sin atril. Sin discurso. Con micrófono y sonrisa. La política, por un rato, miró desde abajo.
En una misma semana se concentraron cuatro hechos vinculados a Mauricio Macri. Ninguno, por sí solo, altera el escenario político nacional. Leídos en conjunto, permiten identificar un patrón: reordenamiento defensivo, no relanzamiento.
El gobernador bonaerense acelera movimientos, ordena tropa y sube el volumen político. No es solo gestión: es instalación, disputa interna y construcción de centralidad frente a Milei.
En la Argentina, los cargos no siempre se ganan por concurso. A veces se cobran por constancia. Y cuando el pago llega vía Boletín Oficial, con destino europeo y sin escalas, la lectura es clara: la militancia bien hecha rinde.
Mientras el PRO discute si tener candidato propio en 2027, el verdadero problema sigue intacto: quién se anima a sentarse en la silla, romper inercias y ejercer conducción real. Sin poder efectivo, la renovación es solo una consigna elegante.
Una placa sobre inflación, una omisión llamativa y una pregunta que vuelve: ¿acuerdo real o mito funcional?