
La de Cristian Ritondo, que opera como puente con La Libertad Avanza: los acuerdos no funcionaron del todo, pero tampoco hubo ruptura. Junto a el Guillermo Montenegro cede espacio a los violetas, aunque sin firmar el pase hasta que no le den el lugar en justicia.
Y Mauricio Macri, aun sin haber logrado ubicar a Triaca en la AuditorĂa, conserva la esperanza de inmiscuirlo dentro de su historica cartera.
En paralelo, la PBA santillista aparece como el eje mĂĄs competitivo y pragmĂĄtico. El espacio de Diego Santilli consolida posiciones âcon Forchieri dialogando con los violetasâ sin sobreactuar poder y priorizando acuerdos electorales mĂĄs que declamaciones de libertad.
Y Soledad MartĂnez, presidenta del PRO bonaerense, suma centralidad: histĂłricamente supliĂł a Jorge en Vicente LĂłpez, pero hoy adquiere valor propio como la intendenta que mejor cerrĂł con los violetas gracias al puente de Ritondo. ColocĂł los tres primeros concejales propios, manejĂł la campaña y le dio a los violetas la mejor victoria en la elecciĂłn provincial y una nacional formidable. Algo que pocos pudieron hacer desde el amarillo.
La controversia de fondo no es solo la conducciĂłn partidaria sino el sentido estratĂ©gico del PRO en la provincia. Buenos Aires no se estĂĄ jugando como apĂ©ndice de la lĂłgica nacional ni permitirĂĄ convertirse en botĂn de negociaciĂłn cruzada con otras jurisdicciones.
Con matices y tensiones internas, los actores bonaerenses estĂĄn pensando en ganar la provincia en 2027.
Excelente