El que la vio antes

Grey Fernando fue quien, desde adentro y dueño de un municipio importante, decidió dejar caer la lista de La Cámpora. Con poco, lastimó mucho: alcanzó para marcarle a Máximo Kirchner que el poder territorial ya no le responde por inercia. Grey no hizo ruido, hizo cálculo. Como aquel Jesus Cariglino que supo romper con el kirchnerismo una elección antes, entendió que el ciclo se agotaba y que quedarse era más caro que irse.

Vio lo que muchos no: que hacía falta renovar autoridades, oxigenar estructuras y medir fuerzas aunque fuera a perder. Con solo la caja de un municipio logró arañar casi un punto, suficiente para que se hablara de él en toda la provincia. Fue una gran pelea, porque las peleas se dan —y se ganan o se pierden—, pero lo que importa es darlas. Grey la dio, y en política eso vale más que cualquier resultado.

Y ahora, con su gesto, se convierte en el divisor de votos que torció el tablero bonaerense: al cortar con La Cámpora desde su propio territorio, obligó a recalcular alianzas, mapas de poder y lógica interna en el peronismo provincial. Porque a veces no es solo ganar, sino cambiar el juego.

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