El Día que el Estado Descubrió que Era Propietario

El Gobierno salió a vender inmuebles como si hubiera descubierto que tenía un portfolio lleno de cosas rarísimas: terrenos que nadie usa, edificios que parecen sets de películas viejas y propiedades que hace años perdieron su “potencial inversor”. ¿La idea? Convertir todo eso en cash para ordenar deuda y limpiar el balance. Bienvenido al real estate estatal, donde muchos activos son básicamente pasivos con escritura: se deprecian, consumen mantenimiento y encima nadie los quiere gestionar.
Ahora, ojo: no todo es “tirar la llave y chau”. Algunos terrenos podrían tener highest and best use espectacular si hubiese una visión tipo desarrollo mixto, industrial o residencial, incluso con participación estatal. Un joint venture público-privado que en otro país sería normal… pero acá suena a ciencia ficción. Por eso el debate sigue: ¿mejor vender ahora y asegurar liquidez? ¿O esperar y pensar un masterplan que genere valor a largo plazo? Como diría Beltrán: “Depende de si querés plata ya… o hacer una obra grande que deje historia”.
La Rosca Digital