Deudores Incobrables

El radicalismo porteño vive un reordenamiento profundo: Evolución, el espacio de Lousteau, solo logró ganar una banca y quedó golpeado electoralmente, mientras el resto de la UCR ya no lo acompaña ni reconoce su conducción. Sin territorio real y con su armado en retroceso, Lousteau intenta sostener influencia aferrándose a su último bastión: el Banco Ciudad, donde Su primo Guillermo Laje funciona como su pieza clave en gestión, contratos y visibilidad.

En paralelo, el Tano Angelici avanza dentro del Gobierno porteño, ocupa los huecos que dejó la retirada de Evolución y ordena áreas que antes respondían a ese espacio. Con ese mapa, frenar la sangría parece cada vez más difícil: retener el banco puede dar aire, pero no reconstruye territorio ni legitimidad.

Y la pregunta inevitable: ¿cómo Martín y Yacobitti pueden sostener poder en la Ciudad si la propia UCR —en todas sus tribus— dejó de acompañarlos? Sin respaldo interno, la negociación es cuesta arriba.
¿Por qué Jorge Macri entregaría espacios a un sector diezmado por internas? ¿Y cuántos socios está dispuesto a sostener en un equilibrio que ya está roto?

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